Una de las preguntas más honestas que puede hacer alguien antes de empezar un tratamiento es la más directa: ¿qué voy a ver y cuándo lo voy a ver?
El Nanopore es un tratamiento cuyos resultados se construyen de forma progresiva, y eso tiene implicaciones concretas en lo que puedes esperar en cada etapa del protocolo. No es un tratamiento de resultado inmediato —aunque hay mejoras visibles desde las primeras sesiones— sino uno de resultados acumulativos y duraderos.
Por qué los resultados del Nanopore son progresivos
La clave está en entender qué hace el tratamiento a nivel biológico. El Nanopore estimula la producción de colágeno tipo I y III. Ese colágeno nuevo no se fabrica de un día para otro: el proceso de síntesis, organización y maduración de las fibras de colágeno toma semanas.
Esto significa que después de cada sesión, la piel sigue mejorando durante las 4-6 semanas siguientes, incluso sin hacer nada más. Y que los resultados después de la tercera o cuarta sesión son cualitativamente diferentes a los de la primera, porque el colágeno de las sesiones anteriores ya está maduro y el nuevo se está sumando.
Qué ver después de la primera sesión de Nanopore
La primera sesión es la que más genera expectativas, y es importante tenerlas bien calibradas.
Lo que suele verse en las primeras 48-72 horas post-tratamiento es una mejora en la luminosidad y la hidratación. La piel se ve más brillante, más viva, más “fresca”. Esto es real y tiene una explicación: la microestimulación mejora la circulación local y el activo aplicado (ácido hialurónico, vitaminas) empieza a actuar desde el primer momento.
La textura empieza a mejorar de forma sutil. No es un cambio dramático, pero si se hace la comparación fotográfica, la piel parece más uniforme y con los poros algo menos visibles.
Las cicatrices y las manchas no cambian significativamente después de una sola sesión. Es importante saberlo para no frustrarse: la remodelaciónde cicatrices requiere la formación de colágeno nuevo, que no ocurre en 48 horas.
Qué ver después de la tercera sesión
A partir de la tercera sesión es cuando la mayoría de los pacientes nota los primeros cambios realmente significativos en el problema que querían tratar.
Para cicatrices de acné: la profundidad de los hoyuelos empieza a reducirse visiblemente. La piel alrededor de las cicatrices se ve más llena y firme porque el colágeno nuevo está ocupando el espacio dérmico que antes estaba vacío. La textura general mejora de forma más notoria.
Para manchas: el tono empieza a unificarse. Las manchas más superficiales pueden estar significativamente más claras. Las manchas más profundas siguen mejorando pero de forma más gradual.
Para renovación general: la diferencia en luminosidad, firmeza y uniformidad del tono es ya claramente visible en las fotografías de comparación. Es el momento en que muchos pacientes empiezan a recibir comentarios de que “se ven muy bien”.
Qué ver al finalizar el protocolo completo
Al terminar el protocolo de 4-6 sesiones —y especialmente entre 6 y 12 semanas después de la última sesión, cuando el colágeno ya está completamente maduro— los resultados deberían mostrar:
En cicatrices de acné moderadas: una reducción visible de la profundidad y el área de las cicatrices. La piel no queda perfectamente lisa en todos los casos, pero la diferencia respecto al inicio es clara y medible en fotografías de comparación. Las cicatrices muy profundas mejoran pero pueden necesitar sesiones adicionales o la combinación con otras tecnologías.
En manchas: una clara unificación del tono y reducción de la hiperpigmentación. Las manchas superficiales suelen desaparecer o quedar casi imperceptibles. Las manchas más profundas se aclaran de forma importante.
En renovación general: una piel con notablemente más firmeza, menos poros visibles, mejor textura y luminosidad sostenida. El efecto no es el de un “rellenado” artificial sino el de una piel que genuinamente tiene más colágeno.
Factores que influyen en el antes y después de cada persona
No todos los pacientes ven los mismos resultados con el mismo número de sesiones, y hay razones concretas para eso.
El tipo y la profundidad del problema: las cicatrices superficiales tipo rolling mejoran más rápido que las ice pick profundas. Las manchas recientes mejoran más rápido que las de años de evolución. Esto no es falla del tratamiento: es biología.
La edad y la capacidad regenerativa de la piel: una piel de 25 años produce colágeno más rápido y en mayor cantidad que una de 50. Eso no significa que el tratamiento no funcione en pieles maduras —funciona muy bien— sino que puede necesitar más sesiones o activos más intensivos como los exosomas.
El activo utilizado: el Nanopore con exosomas o con PDRN de salmón genera resultados más rápidos que el Nanopore con vitaminas estándar. La diferencia de precio se justifica en parte por esto.
El protocolo de cuidados entre sesiones: los pacientes que siguen rigurosamente el protocolo de cuidados —protector solar todos los días, sérum de mantenimiento, evitar factores que empeoran el problema— ven mejores resultados. No es un factor menor.
El fotodaño acumulado: una piel con mucho daño solar previo tiene la capacidad regenerativa reducida y puede necesitar más sesiones para el mismo resultado.
La importancia de la fotografía de seguimiento
Una cosa que aprendemos con los años en consulta es que la memoria es poco fiable para evaluar los propios cambios en la piel. Vemos nuestra cara todos los días y los cambios graduales son difíciles de percibir sin una referencia objetiva.
Por eso en SR Expertos en Piel hacemos fotografía estandarizada al inicio del tratamiento y en cada sesión. No para “mostrar resultados en redes sociales” sino porque la fotografía de seguimiento es una herramienta médica. Te permite ver el progreso real, calibrar las expectativas y, si algo no está funcionando como debería, identificarlo a tiempo.
Cuando un paciente dice “no veo cambios”, muchas veces la fotografía comparativa muestra que hay una mejora real que la adaptación visual cotidiana no permite percibir.
¿Qué pasa si no ves los resultados esperados?
Si después de completar el protocolo estándar la mejora es menor de la esperada, no significa que el Nanopore “no funciona”. Significa que puede necesitarse un ajuste del protocolo: más sesiones, cambio de activo, mayor profundidad de trabajo, o combinación con otra tecnología.
En nuestra clínica revisamos los resultados al final de cada protocolo y, si es necesario, ajustamos la estrategia. El objetivo es siempre el resultado para tu piel específica, no seguir un protocolo estándar sin cuestionarlo.
La forma más honesta de saber qué resultados puedes esperar con el Nanopore es con una valoración de tu piel específica. En esa consulta te mostramos casos reales similares al tuyo y te explicamos exactamente qué protocolo se indica y qué resultado es realista alcanzar.
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